viernes, 13 de marzo de 2009

Marrón ambición

¿Sabes que pasa en Tartagal? el río creció y se llevó al pueblo.
Suena triste.
"alguien enviará ayuda", pensás, mientras leés los mails o a este absurdo marroncito.
Entonces te podes ir a la puta que te parió.


Comunidades indígenas denuncian a la Secretaría de Medio Ambiente de Salta por desmontar 807.509 hectáreas de bosque. Mientras en el Congreso se discutía la Ley de Bosques.

Desastres ambientales como los de Tartagal demuestran que la deforestación destruye la biodiversidad, deja desprotegidos los suelos y altera la regulación natural de los ríos.

¿Alguna ves escuchaste la frase “oro verde” o “ambición verde”?
Los desmontes no son porque si. La ambición de dinero lleva a la destrucción de bosques para la siembra de soja.
¿Y la frase “oro negro” o “ambición negra”? Aunque no lo creas se han descubierto yacimientos petrolíferos en la zona de Tartagal.
Para cavar hay que dinamitar el piso. El suelo es arcilloso debido a que son montañas muy nuevas del período terciario o cenozoico (y cuando digo nuevo digo 300 mil años, es lo mas nuevo que hay en Sudamérica en cordón montañoso) que todavía no están bien asentadas. El desmonte genera un cambio climático muy brusco que lleva a lluvias torrenciales, mucha agua en poco tiempo, por ende el crecimiento de los ríos, por ende el deslave y desmoronamiento de las montañas flojas, por un lado porque son nuevas y arcillosas y por otro por la repercusión de las dinamitas, por ende la devastación, inundación, saqueos, dengue y otras pestes, y por último la muerte de un pueblo que jamás supo de ambición verde o negra o de ningún color, solo marrón, oro marrón, ambición marrón.

Lodo marrón tapó tu casa, se llevó tu mesa, destruyó tu compu, mató tu hijos, desapareció tus abuelos, cagó tu vida. Los dueños del poder impunes. La “Ley de bosques”, ya sancionada, todavía sin aplicar.
Y vos ahí sentado leyendo y borrando mails.

Agradezco a Analía Utrera, a Homero Paz y a Flor Paez Molina
por la preocupación, por la información y por viajar.

lunes, 2 de marzo de 2009

Marroncito abriendo puertas

  • En la puerta de entrada al cosmodromo de Baicomur, Rusia, se lee: "Дверь в Звезды Открыта" (La puerta a las estrellas está abierta).
  • En Auschwits, Polonia, en la puerta de entrada al campo de concentración nazi dice: "Abreit Macht Frei" (La verdad os hará libres).
  • En la puerta de entrada a mi casa dice: 3241 "A".
  • En la puerta de Alcalá dice: Rege Carolo III - ANNO MDCCLXXVIII.
  • En la puerta del baño del bar Las Tipas: "Voy prendido del papel".
  • En la puerta de entrada al Vaticano de Roma, donde hoy vive Benedicto XVI, dice: Visita guiada €500.
  • En Cueta, en la Frontera Marroquí-Española, dice en unas de sus puertas: الجنود يموتون جنود للقتال (legionarios a luchar, legionarios a morir).
  • En unas de las puertas del muro que divide Israel y Palestina, controlada por Israel, hay un grafiti en el que se lee: "Palestine: you are not in disneylandia anymore" (Palestinos: no entrarán a disneylandia nunca mas).
  • En la puerta de entrada a la ciudad de Nueva Delhi, India, dice: "India" y a continuación todos los nombres de los soldados que murieron en la guerra afgana.
  • En la puerta de entrada al curso de 2º año de mi Escuela dice: "porro $2"
  • En el estadio Old Trafford, donde juega sus partidos el Manchester United, dice en la puerta de entrada: "Theatre of Dreams" (El Teatro de los sueños)
  • En Praga, en la puerta del Stavovské Divadlo (Teatro Estatal) dice: "Patriae et musis" (Patria y música)
  • En la puerta de entrada al metro de Chueca en Madrid dice con letras de muchos colores: "Orgullo Gay"
  • En la puerta de entrada a Kiberia, la villa miseria mas grande de Kenia y de Africa, donde viven 1.2 millón de personas, donde hay un baño por cada 1500 habitantes, donde el 30% está infectada de sida, donde hay solo 3 escuelas; hay un cartel que dice: "Welcome".
  • En la puerta de entrada al Palacio de Schönbrunn en Viena, Austria, donde no vive nadie, donde hay 1411 habitaciones, y que está valuado en €800 millones, dice: "Willkommen"
  • En la puerta de entrada al balneario de Coronel Pringles, Prov. de Bs. As. Argentina, que no vale nada y que no tiene ningún atractivo turístico, dice: "Bienvenidos".
  • En "La Ciudad Prohibida" de Pekín, China, dice en la Puerta Tian'anmen: "天安門" (Puerta de la paz celestial) a pesar de que este lugar haya sido el escenario de manifestaciones, masacres, revueltas, guerras, etc, a lo largo de la historia China; además dice: "中華人民共和國生活" (viva la República Popular China) y también: "單位在世界的鎮居住" (viva la unidad de los pueblos del mundo).
  • En la puerta de entrada a la casa de mis padres hay un letrero que dice: "Se mueve con mayor facilidad aquel que aprendió a bailar".

viernes, 5 de diciembre de 2008

Marroncito es mansero

Yo he visto a Roger Waters con el mejor sonido del mundo, he visto a Julio Paz del Duo Coplanacu con amor seco en la barba, he visto a Michael Jackson cambiarse de color, he visto a la Mona Jiménez contornearse al son de la magia, he visto a Walter Giardino deslizarse virtuosamente por el diapasón con escalas que Paganini tocó en el violín hace 300 años, he visto a Ricardo Iorio con voz destruida puteando al sonidista, he visto a Osvaldo Civile zapando desde neptuno, he visto a Salvattore Acardo  con una técnica impecable, he Visto a Callejeros tras una nube de humo, y a Charly Garcia tirarse de un edificio, he visto a Axl Rose moviendo el culo y corriendo 60 metros de escenario, lo he visto a Lito Vitale histérico del sonido y a Fito Paez cantando como una milipili a pedal pero tocando el piano como una diosa, a Ricardo Mollo con un cassette de Yupanqui, a Raúl Carnota con campera de cuero, a Bruce Dickinson con pantalón bahiano, a Dave Mustaine con camisa a cuadros, a Lars Urlich con muñequeras negras, a Marcos Luc con sombrero, a Suna Rocha con una flor en el pelo, a Slash en cuero, y a Goyeneche con un wisky en la mano.

Pero ayer lo he visto a él, no le hacia falta nada.

Yo he visto a Max Cavalera partiendo el techo con la voz, y a Riky Maravilla sacando dientes, lo he visto a Cesar Palavecino en Operación Triunfo y a Leandro Luizzi con las estaciones de Vivaldi, he visto a Martha Argerich interpretando a Chopin y a Jorge Luis Carabajal interpretando a Agustín, he visto a Pappo cantándole a su vieja y a Sabina cantándole a sus hijas, he visto a Deep Purple tocando el Himno Nacional Argentino y a Chebere contando 25 rosas, he visto a Peter Gabriel en un escenario con mas luces que la localidad de Juárez Celman y a Luna Monti y Juan Quinteros alumbrados con una dicroica.

Pero ayer lo he visto a él, no le hacía falta nada. Todo estaba en su voz, en su mansera tranquilidad de decir. Su voz, un torbellino de tierra partida por el sol que la penetra y la preña de sal, la memoria del mistol, la huella de los años, el amarillo de siestas y el marrón en la piel, de su voz sale todo el rasgado dolor amargo por los compañeros que ya no están, en su voz hay niños descalzos, mujeres horneando, hombres curtidos por el trabajo campesino. Los acordes de su guitarra, esa madera que llora y canta, hacen volar el pájaro del vino en su humilde tierra caliente "corazón de lechiguana"; y su madre chacarera, diosa de pechos hinchados de leyendas y poesías, tiene un corazón de miel y enero, danza, sangre, piel, bandera, madre y novia de mi pueblo.
En su voz… en su voz…
su voz me hace llanto y luego besa mis ojos; querido Onofre Paz.

viernes, 27 de junio de 2008

Marroncito vuelve...

Qué duro es sentirse minoría en un país de falsas mayorías.
Qué duro es ver que el gobierno nacional y los ruralistas luchan entre sí cuando son cómplices necesarios del país sojero.
Que duro es recordar que esas cacerolas relucientes, esos estudiantes movilizados y esas familias temerosas del desabastecimiento no salieron a la calle cuando los terratenientes de este siglo XXI expulsaron a familias y pueblos enteros para plantar su soja maldita.
Qué duro es comprobar, con los dientes apretados, y con el corazón desierto y sin bosques, que nadie habló en nombre de los indígenas expulsados de sus territorios, de sus plantas medicinales, de su cultura y de su tiempo para que la soja y el glifosato sean los nuevos algarrobos y los nuevos duendes del monte.
Qué duro es saber que nadie habló en nombre del suelo destruido por la soja y por el cóctel de plaguicidas.
Qué duro es comprobar que muchos productores, gobiernos y ciudadanos no saben que los suelos solo son fabricados por los bosques y ambientes nativos, y nunca por los cultivos industriales.
Qué duro es saber que para fabricar 2,5 centímetros de suelo en ambientes templados hacen falta de 700 a 1.200 años, y que la soja los romperá en mucho menos tiempo.
Qué duro es recordar que el 80% de los bosques nativos ya fue destrozado, y que funcionarios y productores no ven o no quieren ver que la única forma de tener un país más sustentable es conservar al mismo tiempo superficies equivalentes de ambientes naturales y de cultivos diversificados.
Qué duro es observar cómo se extingue el campesino que convivía con el monte, y cómo lo reemplaza una gran empresa agrícola que empieza irónicamente sus actividades destruyendo ese monte.
Qué duro es ver que el monocultivo de la soja refleja el monocultivo de cerebros, la ineptitud de los funcionarios públicos y el silencio de la gente buena.
Qué duro es saber que miles de Argentinos están expuestos a las bajas dosis de plaguicidas, y que miles de personas enferman y mueren para que China y Europa puedan alimentar su ganado con soja.
Qué duro es saber que las bajas dosis de glifosato, endosulfán, 2,4 D y otros plaguicidas pueden alterar el sistema hormonal de bebés, niños, adolescentes y adultos, y que no sabemos cuántos de ellos enfermaron y murieron por culpa de las bajas dosis porque el estado no hace estudios epidemiológicos.
Qué duro es saber que los bosques y ambientes nativos se desmoronan, que las cuencas hídricas donde se fabrica el agua son invadidas por cultivos, y que Argentina está exportando su genocidio sojero a la Amazonia Boliviana.
Qué duro es comprobar que las cacerolas relucientes son más fáciles de sacar que las topadoras y el monocultivo.
Qué duro es comprobar que en nombre de las exportaciones se violan todos los días, impunemente, los derechos de generaciones de Argentinos que todavía no nacieron.
Qué duro es ver las imágenes por televisión, los piquetes y las cacerolas mientras las almas sin tierra de los campesinos y los indígenas no tienen imágenes, ni piquetes, ni cacerolas que los defiendan.
Qué duro es ver la furia ruralista al amparo de reyes sojeros como el Grupo Grobocopatel.
Qué duro es ver el rostro reseco de Doña Juana expulsada, de doña Juana sin tierra, de doña Juana con sus muertos bajo la soja.
Qué duro es ver que se cortan las rutas para que China y Europa no dejen de tener soja fresca, y para que Monsanto no deje de vender sus semillas y sus agroquímicos.
Qué duro es ver con las manos y tocar con los ojos que nadie habló en nombre de los campesinos echados a topadora limpia, a bastonazos y a decisiones judiciales sin justicia para que ingresen el endosulfán, las promotoras de Basf y las palas mecánicas con aire acondicionado.
Qué duro es comprobar que estas reflexiones escritas a medianoche solo circularán en la casi clandestinidad mientras Monsanto gira sus divisas a Estados Unidos, mientras las topadoras desmontan miles de hectáreas en nuestro chaco semiárido para que rápidamente tengamos 19 millones de hectáreas plantadas con soja, y mientras miles de niños argentinos duermen sin saber que su sangre tiene plaguicidas, y que su país alguna vez tuvo bosques que fabricaban suelo y conservaban agua. Muy cerca de ellos las cacerolas abolladas vuelven a la cocina.


Raúl Montenegro. Biólogo. Premio Nóbel Alternativo (Estocolmo, Suecia) Presidente de FUNAM (Fundación para la Defensa del Ambiente) Profesor Titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina)

miércoles, 2 de abril de 2008

Marroncito ausente

Para la bronca de algunos, la desilusión de otros y la alegría de muchos, voy a estar ausente por un tiempo. Escribo esto porque mi webstats me anuncia que entran al blog unas tres mil personas por día.

Para la alegría de algunos, la bronca de otros y la desilusión de casi todos no pienso dejar de escribir, sucede que estoy en mi faceta de músico, en plena grabación de un disco.

Para la envidia de algunos, la desesperación de otros y la angustia auditiva de casi todos, el disco estará listo (eso dicen) para junio.

viernes, 22 de febrero de 2008

La edad de Marroncito

No me pregunten la edad
tengo los años de todos
yo elegí entre muchos modos
ser más viejo que mi edad.
Y mis años en verdad
son los tiros que tiramos
nazco en cada fusilado
y aunque el cuerpo se me muera
tendré la edad verdadera
del niño que he liberado.


Los árboles de La Cañada se llaman “Tipas”, para los biólogos: Tipuana tipu. Originarios de la estrecha franja de selva que se extiende desde el norte de América del sur a la provincia de Tucumán. Córdoba no es su ambiente nativo pero las Tipas de La Cañada se adaptaron muy bien, hasta su corteza negruzca disimula el hollín de los autos. Fueron plantadas en Julio de 1948, en unos meses las Tipas cumplirán 60 años, dándole a Córdoba un toque característico, una sombra frondosa y un aroma inconfundible, un paseo obligado.


De día las Tipas son el filtro del sol, dejando pasar apenas hilos de luces que se montan el arroyo; de noche las Tipas son los testigos quietos guardaespaldas mudos de las travestis de Güemes. Para mi son la perfección al natural de mis verdugos.

En el año 2003 un tal Kammerath, ordenó mutilar, en un tramo de 600 metros, decenas de Tipas para mejorar la luminosidad de La Cañada. Se juntaron firmas, hubo marchas ambientalistas. Para mi que a este señor no le gusta la sombra, o los hilos de luces, el aroma... o las travestis.

Sobre La Cañada, entre Deán Funes y 27 de Abril, esta el “Bar las Tipas”, legendario, mítico y salvador para algunos, para la mayoría pasa desapercibido. El color de las paredes es indefinido y en una de ellas hay una foto de la ciudad de New York con las torres gemelas en primer plano. Afuera sobre la vereda hay ocho mesas de plástico rojo y adentro otras ocho pero de madera pidiendo auxilio, o un recambio. Cada vez que voy a tomar un vino siento que soy muy joven y que llegué tarde para ser parte, aunque la colorada ni me pregunta, directamente me trae la botella de vino, un sifón de soda y un vaso para hacer la mezcla. En la otra mesa dos tipos juegan ajedrez en un silencio mortal y otros cuatro miran sin descanso siguiendo atentos y sigilosos el destino de las piezas que se mueven con precisión. El pasillo al baño es un túnel oscuro, la vajilla esta percudida igual que los rostros de los clientes, detalles que no tienen importancia en un bar que no reconoce el marketing o el eslogan, porque no le hace falta. Aquí la muerte se emborracha y se lleva a quien no debía, aquí el tiempo es un milico dictador en portaligas, aquí la nostalgia es eterna y el amor efímero. Aquí se muere Superman, no existen los ídolos, solo tipos de garganta gastada y cabeza afilada, con hechos, con historia. Por estas mesas pasaron los mejores jugadores de ajedrez de Córdoba, estas mesas que no dicen nada si lloro o chorreo mayonesa del sándwich... esperan, quizá esperan. Siempre esperan.
Salgo de Las Tipas y pretendo recobrar mis años, mis días... mi vida. Camino por cañada hacia el sur, (paradójicamente y a la vez traumáticamente hacia el sur por la cañada llegamos al “Parque de la vida”. Nunca llego, de allá se viene, jamás se vuelve). Del bar a 27 de Abril hay 11 Tipas, cruzo 27 y sigo caminando por la vereda de Plaza Italia, ya pasaron las 9 de la noche de este invierno y Córdoba parece abandonada. Entre 27 de Abril y Caseros hay 15 Tipas. Al llegar a Caseros cruzo hacia el otro lado de la cañada y camino por la vereda de Plaza de la Intendencia hacia Duartes Quirós: 14 Tipas, la Tipa nº 10 soy yo. Torcida, hacia la cañada, pidiendo explicaciones, a punto de caer, no cae, pero si cae se nota. Me saludo de reojo levantando las cejas o con la del siete de espada. Paso rápido, no quiero descubrir que estoy triste.
Cruzo Duartes Quirós, cuento 12 Tipas y estoy en “X Bar” 
Se aproxima mi ocaso, “nos vemos a la oración” decía la etiqueta del Smirnoff de Praga. Entro a X Bar y Matías sabe que me gusta el “Piel de Iguana” (smirnoff, soda, kiwi).
El X Bar no se diferencia mucho de sus bares vecinos, todos con la estética pareceida, adentro la luz es tenue, diría escasa para mi gusto, un día pregunte "porqué no hay mas luz”, me respondieron “porque te irías a otro bar”. Me gusta que el Bar las Tipas este iluminado, pero X Bar no, me guta así. A mi lado un tipo tomando Mojito y habla fuerte. Afuera, las mesas están repletas de estudiantes, la panza de los estudiantes repletas de cerveza, la cerveza repleta de burbujas, y la cabeza de los estudiantes también mezclado con lo que vieron en la facu. Adentro el aire acondicionado pelea con el calor de la cocina, alguien entra y pide un trago al cual se le pone Ron, me sorprende la cantidad y variedad de botellas de Ron que hay, el tipo piensa un rato, elige una y sale feliz con su trago a la terraza, pienso que quisiera elegir así un destino, salir a La Cañada y dirigirme al sur hasta el “Parque de la vida” o doblar por el boulevard y correr hacia mi nuevo destino. Pero no, en X Bar soy muy viejo para hacer esas cosas y muero todas las noches sin saber mi edad, sin el perdón de mis miedos que ya no me aguantan, sin la bendición de las Tipas que me miran sin piedad pero diciéndole a la Tipa nº 10 “ese sos vos, mirate, torcido como vos, pidiendo explicaciones como vos, duro como vos, plantado hace 60 años como vos”



Mi tumba no anden buscando,
porque no la encontrarán,
mis manos son las que van
en otras manos tirando
mi voz la que está gritando
mi sueño el que sigue entero
y sepan que solo muero
si ustedes van aflojando
porque el que murió peleando
vive en cada compañero.
Milonga del fusilado (Pepe Guerra)


miércoles, 13 de febrero de 2008

Marroncito en la cima de la cultura

Me decidí una semana antes, Romi tenía todo listo, el viaje que ella tanto estaba preparando, Bolivia y Perú.

Ella es de viajar mucho, yo no. Los viajes que hice es porque ella me llevó; me cuesta dejar mi comodidad mundana y materialista: la compu, los discos, la guitarra, el violín; me gusta llegar a casa tomar una cerveza, tocar el violín y componer, escribir, estudiar y grabar, todo lo alcanzo estirando la mano y toda mi vida se resuelve a dos metros de distancia. Romi me cuelga la mochila, y me lleva al Champaqui, a Uruguay, a dar una vuelta por Europa... esta vez me preguntó: - ¿por que no venís conmigo a pasar el año nuevo a La Paz?.

"Sorojchi" es como le dicen al apunamiento allá en la altura; a los collas le dicen papachos, y a las collas mamitas. A la Isla del sol, en el Lago Titicaca, a mas de 4000 mts. de altura llegamos con Romi.

Paramos en unas cabañas que administraba una “mamita” que a simple vista rondaba los 40 años, con ver las condiciones en las que se vive, donde la naturaleza te explota brutalmente en los ojos de la forma mas agreste, acercarse a ella, a sus ojos rasgados, a su piel curtida, a su ancestral vinculación cíclica con la agua y el cielo, charlando con ella me enteré que era mas joven que yo, 27 años, cerca de sus facciones me enteré de lo sublime, “corajuda hembra animal” dice Ramiro; un torbellino de tierra y belleza, de la expresión eterna de la naturaleza mezclando ternura y dureza, ella no paraba de reírse de mi apunamiento, y yo quería reír con ella pero sentado en aquella silla no había forma de levantar mis pómulos para ofrecer una sonrisa, mi espalda como una piedra y mis pulmones un par de niños drogándose con fana.

despues de todo el dia de andar pateando la isla, nos metimos a la cabaña con guitarra, sopa y vino. En ese instante empecé a sentir el bendito “Sorojchi”, algo parecido a lo que sería una patada en el pecho proporcionada por el Chipi Barijho, tenía cerradas las vías respiratorias de tal forma que decidí ir a recostarme a mi pieza e intentar dormir si me lo permitía el dolor. Romi dormía plácidamente a mi lado, pero en la otra pieza Meme, Aye, Marito y el Pollo seguían con la guitarra y cantaban como si estuvieran en un fogón en una playa a la orilla del mar, pero no: Isla del sol, Lago Titicaca, 4200 mts. ellos cantan toda la noche desde “Demoliendo hoteles” hasta “Don’t cry”, como hacen? no lo se. Yo como en la peli Trainspotting hundiéndome en la cama. Sin heroína, más bien el susodicho Sorojchi.

En ese memento comencé a sentir calor y al intentar sacarme el pulóver el corazón se aceleró hasta que parecía que quería explotar, de pronto sentí frío, mucho frío, ese dolor parecido al frío, o frio parecido al dolor, frio que duele. Desperté a Romi y ella se asustó al verme; soy propenso al infarto, mi viejo tiene dos “Sten” metidos en las arterias y me dijeron que eso es hereditario, mientras Romi salió corriendo y llorando buscándolo a Marito (que es casi médico, le faltan unas materias según él y todos) yo me quede en la cama helada y pensaba: menos mal que Romi no me pidió que hiciéramos el amor si no estaría muerto, muerto pero feliz porque habría muerto haciendo el amor en la Isla del Sol, donde la naturaleza es atropelladamente impactante, con un lago Titicaca azul cristalino, de fondo unas montañas nevadas, y el cielo con unas estrellas que te golpean los ojos de tanta luz y titileo... no hicimos el amor.

Sorojchi es como le dicen al apunamiento, ¿valió la pena? ni se pregunta.

Al otro día cruzamos en bote hasta Copacabana y de allí nos fuimos a Cusco y Macchu Picchu, pero esa es otra historia... y lo hicimos.